La presentación de la Ventanilla Única de Construcción (VUC) es sin duda un paso hacia la reactivación del sector inmobiliario y un mecanismo que entregan a los desarrolladores, compradores y autoridades, a la luz de la nueva visión que en la Ciudad de México se busca consolidar con base en la transparencia, la legalidad y la inclusión social.

La VUC es una primera acción que debe ser complementada con otras que aseguren el dinamismo y la responsabilidad social de la actividad inmobiliaria en la capital del país. Desde Desarrollador Confiable (DC) si bien se percibe como positivo este paso, también se debe considerar la resistencia a la eficiencia en la realización de los primeros trámites y, por supuesto, un combate uno de los graves problemas que afectan al sector: la corrupción que tocó a desarrolladores y autoridades.

DC considera que persisten tres desafíos por atender:

a) Eliminar criterios discrecionales de los funcionarios tanto en los requisitos para obtener permisos como en las inspecciones a las obras;

b) Eficientar y transparentar las últimas autorizaciones, principalmente en materia de seguridad estructural, de las obras de mitigación e integración, y de las condiciones ambientales ambientales;

c) Promover un diálogo constructivo entre vecinos y desarrolladores para disminuir el conflicto social; y

d) Establecer mecanismos participativos para monitorear el cumplimiento de los acuerdos de mejora urbana y ambiental.

Frente al significativo paso que la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, anunciado con la habilitación de la VUC y la nueva visión para el desarrollo inmobiliario en la capital, DC propone enriquecerlo a través de herramientas de transparencia y participación ciudadana para las etapas subsiguientes a la obtención de la Manifestación de Construcción, así como de instrumentos de información sobre la calidad y responsabilidad social de las construcciones.

Lograr lo anterior generaría un círculo virtuoso con diversos beneficios. En primer lugar, se distingue a los buenos desarrolladores y que no representan un riesgo de incumplimiento. Esto a su vez ayudaría a las autoridades como el INVEA, la Seduvi, el Sedema y las alcaldías a enfocar mejor sus esfuerzos de verificación y litigio en aquellos proyectos que son opacos y, por ende, de alto riesgo.

Devolver la confianza al sector inmobiliario es fundamental para transformarlo, es por eso que DC propone acompañar al Gobierno para recuperar la confianza entre la ciudadanía y los desarrolladores a través del monitoreo realizado por organizaciones civiles y vecinas durante todo el proceso constructivo.